Educadoras y estudiantes. Miradas para la historia de la enseñanza de las ciencias

La historia de la enseñanza de las ciencias constituye un área de investigación que propicia el encuentro y el diálogo entre historiadores de la ciencia y de la educación. Si bien con miradas e intereses diferenciados, ambas historiografías han señalado que las aulas ofrecen la oportunidad de abordar distintas cuestiones de interés pedagógico y científico, pero también social, político o económico. Asimismo, la historia de la enseñanza de las ciencias constituye una interesante herramienta pedagógica para la educación científica actual, tanto a nivel de reflexión educativa, como de práctica docente, por tanto, útil para la didáctica de las ciencias experimentales.  Además de suponer un marco de intercambio entre áreas académicas, la historia de la enseñanza de las ciencias exige atender a perspectivas y trabajos procedentes de otras áreas, como las anteriormente referidas. En esta línea, se comentan brevemente a continuación algunas exposiciones de interés, a fin de propiciar la reflexión sobre la historia de la educación científica, desde otras miradas. Miradas (nombre que recibe esta nueva sección blog) que pueden enriquecer nuestro conocimiento sobre la ciencia en las aulas del pasado, para afrontar críticamente la ciencia en las aulas del mañana, cuestionando la inmovilidad de las prácticas actuales.

Una de las principales limitaciones de las clásicas narrativas históricas sobre ciencia es la invisible e invisibilizada labor de las mujeres. Así, pese al creciente interés en el papel de las mujeres científicas, en parte debido a la confluencia de los estudios de género y la historia social y cultural de las ciencias; todavía  se hace fundamental seguir trabajando en la recuperación del nombre y el trabajo de tantas científicas que todavía hoy siguen siendo desconocidas. La historia de la ciencia en las aulas nos permite considerar no solo mujeres “de bata y laboratorio”, también maestras, pedagogas y maestras de maestras que enseñaron y enseñaron a enseñar ciencias. Por ello, se hace necesario atender a  los trabajos encaminados a rescatar los voces de las mujeres en la historia. En esta línea, la exposición Diarios de libertad. Maestras y pedagogas de la II República aborda el papel de las mujeres y de los grupos de sociabilidad femenina en la historia de la educación, recogiendo la participación de maestras, profesoras e inspectoras cuyos trabajos fueron de gran importancia a la hora de difundir metodologías innovadoras en educación, como el trabajo por proyectos.  Todo ello en un contexto, la II República española, en el que aparecen las primeras profesora de Bachillerato o las inspectoras en educación.

En Diarios de Libertad encontramos historias como la de Guillermina Medrano (1912-2005), maestra y concejala del Ayuntamiento de Valencia (1936), quien abogó por no llevar la política a las aulas, pero sí por resolver desde la política los problemas que niñas y niños portaban a las aulas. O la historia de Doña Paquita, Francisca Bresó Moreno (1908-1995), cuyo diario escolar (recuperado por su hija Justa Barrantes Bresó, profesora de Didáctica y Organización Escolar en la UCLM) da testimonio de sus trabajos para lograr que, al menos durante unas horas, los escolares olvidasen el horror que estaban viviendo. Historias que ponen de manifiesto aspectos como la relevancia de la dimensión política de la educación, imprescindible también para un buen conocimiento de la ciencia en las aulas en perspectiva histórica; el interés de los diarios de maestros y maestras como fuentes para la investigación o la importancia de abordar el exilio científico no atendiendo únicamente a personalidades de la investigación y las enseñanzas universitarias, sino también a maestros, maestras, profesores y profesoras de ciencias. En esta línea, Margarita Comas Camps (1892-1972), quien se vio obligada al exilio en Reino Unido, también hace su aparición en la exposición. Maestra, licenciada y doctora en ciencias, enseñó ciencias (Natural Study) adecuando los contenidos a los intereses y al entorno de los estudiantes y apostó por la coeducación. Una labor que se inscribe en un periodo de profunda renovación pedagógica en la enseñanza de las ciencias en España, el primer tercio del siglo XX, que hace de su biografía una herramienta de interés tanto para la historia de la ciencia, como para la historia de la educación.

Las voces de los estudiantes tampoco han sido protagonistas en las clásicas narrativas históricas sobre educación científica, con algunas salvedades, como el caso de alumnos de célebres científicos o instituciones con motivo de conmemoraciones.  Por el contrario, desde la historia de la educación se ha abogado por la importancia de relatos históricos que atiendan no solo a la voz del docente, también a la del estudiante. Sus cuadernos y trabajos escolares se convierten así en fuentes de interés para la historia de la educación que pueden serlo también para la historia de la ciencia, cuando se dirige la mirada a la ciencia en las aulas. En esta línea, la exposición Lápiz, papel y bombas (1936-1939), que a partir de febrero podrá visitarse en el Archivo Histórico Provincial de Alicante, plantea un recorrido por la guerra civil española, la evacuación y la vida en las colonias escolares, desde el testimonio de niños, niñas y jóvenes que la vivieron y reprodujeron en forma de dibujos.

Los dibujos escolares se convierten, de este modo, en una ventana a la vida en aquel horrible episodio de nuestra historia, pero también a los valores y principios imperantes, a los anhelos y miedos, y también, a las aulas vistas desde una perspectiva distinta a la habitual. Un examen de ciencias visto por un estudiante de 14 años, las dos Españas o el miedo a los bombardeos son solo algunos de los episodios reproducidos por los más de 50 dibujos escolares que conforman Lápiz, papel y bombas (1936-1939). Una oportunidad para la reflexión sobre la importancia de localizar, custodiar y analizar este tipo de fuentes documentales, a fin de evitar una narración basada únicamente en la voz del enseñante. El enseñado también desempeñó un papel activo que es necesario tener en cuenta. Asimismo, cuando se escuchan las voces de los estudiantes pueden matizarse e incluso cuestionarse las imágenes transmitidas únicamente por un relato basado en el manual o en el texto del docente. Algo que también ocurre en el ámbito de las ciencias escolares.

Por todo ello, se han creado en este espacio virtual dos nuevas secciones, Mujeres en la historia de la enseñanza de las ciencias y La voz del estudiante, con el objetivo de organizar, visibilizar y facilitar información sobre las cuestiones anteriormente expuestas y que sendas exposiciones han contribuido a presentar. En definitiva, dos recomendables exposiciones que, aunque procedentes del ámbito de la historia educativa, permiten la reflexión sobre la pertinencia de un mayor acercamiento entre historia de la ciencia y de la educación. Mostrando a los historiadores de la ciencia un escenario necesario y renovado, aunque todavía poco transitado, para la investigación y el debate: la ciencia en las aulas en perspectiva histórica. Mostrando a los profesores de ciencias la importancia de conocer el pasado de su profesión, encontrando en dicho conocimiento una valiosa herramienta didáctica y una oportunidad para tomar parte activa en el debate sobre ciencia en las aulas.

Texto y fotografías de Luis Moreno Martínez.

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